Antes de los Incas: 13.000 años de Poñi (papa) en la Patagonia

12/9/2025

Antes del Wetripantu, antes de los Incas: 13.000 años de Poñi en la Patagonia

Por Lucho Ruiz Subiabre

Ecos del Sur

 

Imagen: Lucho Ruiz Subiabre

Los primeros cronistas europeos que llegaron al archipiélago de Chilwe rumbo al Perú, desde mediados del siglo XVI, dejaron registro de los cultivos de los pueblos que aquí habitaban: Hua (maíz), Trapi (ají), Penca (zapallo), Dahue (quinua), Denul (poroto), Ptem (tabaco) y, por supuesto, Poñi. Este último, símbolo del cosmos mapuche e inca, iniciaría desde aquí un viaje inverso al de los conquistadores: se extendería a Francia, Japón, Rusia y tantos otros lugares del mundo, volviéndose un pilar global frente a múltiples crisis alimentarias. Pero su historia más profunda no se escribió en los barcos de Europa; se guarda bajo la tierra del sur.

Las estrellas, el mito y el ciclo que renueva
Cada año, los pueblos del sur se encuentran en el día más corto para renovar su compromiso con los ciclos de la vida en el Wetripantu. En estas fechas retrocede el invierno y un conjunto de estrellas brilla con especial fuerza: el Nawpoñü o Gulpoñu (papas arrumadas), que la mayoría hoy conoce como las Pléyades. Esta conexión celeste no es casual. Un relato mítico de las tierras insulares cuenta que, cuando la gente olvidó las fuerzas vitales que regían el mundo, se desató una gran lucha entre Treng Treng Filu (serpiente de tierra) y Kai Kai Filu (serpiente de agua). Quienes se aferraron a la serpiente de tierra se constituyeron como pueblo; quienes fueron devorados por la serpiente de agua se transformaron en seres marinos. Este mito, con múltiples variantes entre mapuches, lafkenches y williches, sigue vivo en el imaginario de quienes habitan las islas, recordando un cataclismo fundacional que reordenó el mundo.

A miles de kilómetros, en el altiplano, otro pueblo narra un origen mítico: desde el Lago Titicaca bajaron Manco Cápac y Mama Ocllo para fundar la civilización incaica. Probablemente, ese viaje también se nutrió de poñi. Las dataciones actuales indican que las papas están presentes en el Titicaca desde hace 8.000 años. Sin embargo, el sur guarda una memoria aún más antigua.

13.000 años de convivencia
En Monte Verde, cerca de Puerto Montt en la Patagonia, un sitio arqueológico que ha revolucionado la comprensión del poblamiento americano, se encontró la evidencia más elocuente. Junto a rastros de un asentamiento humano excepcionalmente antiguo, había restos de plantas: las ancestras silvestres de las poñis que hoy conocemos. La datación es contundente: al menos 13.000 años. Esto significa que, mucho antes de la formación de los grandes imperios andinos, antes de que se consolidaran los ritos del Wetripantu, los primeros habitantes de la Patagonia ya compartían su destino con este tubérculo.

La poñi, entonces, no es solo un alimento. Es un hilo conductor que une el cataclismo mítico con la evidencia arqueológica, las Pléyades con el humus patagónico, y la rogativa mapuche con la olla global. Su historia nos recuerda que, bajo nuestros pies, laten no solo raíces, sino raíces de tiempo. Un tiempo que, en el sur del mundo, se mide en milenios de cuidado, adaptación y una relación sagrada con la tierra que aún tiene mucho que enseñarnos.

 

🔍 Referencias y lecturas sugeridas:

  • Dillehay, Tom D. Monte Verde: Un asentamiento humano del Pleistoceno en el sur de Chile.

  • Investigaciones etnobotánicas sobre el cultivo de la papa en Chiloé (Centro de Estudios del Desarrollo Local y Regional, UACh).

  • Mitología mapuche-williche recopilada en “Treng-Treng y Kay-Kay” de varios autores.