Corales de agua fría en la Patagonia:

Es un síntoma terminal del extractivismo en áreas protegidas y un llamado a detener la hemorragia.
Los corales: bioingenieros de un hogar colectivo
En las frías y profundas aguas de la Patagonia, el coral Desmophyllum dianthus no es una simple curiosidad biológica. Es un ingeniero de ecosistemas. Su esqueleto de carbonato de calcio, que crece menos de un milímetro al año, forma estructuras tridimensionales que se extienden por siglos, transformando las paredes rocosas de los fiordos en bosques submarinos de una complejidad extraordinaria [1].
Estos corales son la columna vertebral de una comunidad viva. Entre sus ramas y en su base se refugian ofiuras, crustáceos, gusanos poliquetos y peces juveniles. Filtran partículas del agua, estabilizan el sustrato y capturan carbono en el largo plazo. Su desaparición no es la pérdida de una especie aislada, sino el colapso de un hogar, una trama de relaciones que sostiene la salud del mar patagónico [1].
El laboratorio natural que se extingue: Fiordo Comau
El fiordo Comau, en la región de Los Lagos, es uno de los pocos lugares del mundo donde estos corales de aguas frías son accesibles a pocos metros de profundidad. Esta singularidad lo convirtió en un laboratorio natural de fama mundial para estudiar ecosistemas profundos [2].
Reconociendo su valor, en 2003 el Estado chileno lo declaró Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU). Sin embargo, la protección fue, por décadas, apenas nominal. El Plan de Manejo que establece zonificación y regulaciones específicas fue aprobado recién en julio de 2023, tras veinte años de vacío y presión industrial constante [3]. Mientras se redactaban documentos, el ecosistema se desangraba.
El diagnóstico: Un estudio que devolvió la memoria
En 2013, la ciencia devolvió la memoria al fiordo. La bióloga Vreni Häussermann y el equipo del Centro Científico Huinay publicaron un estudio clave [4]. Comparando datos entre 2003 y 2013, documentaron lo que la mirada cotidiana no percibía: una reducción del 75% en la biodiversidad de organismos megabentónicos (corales, esponjas, anémonas) en el fiordo Comau.
El estudio es un antídoto contra la “amnesia generacional”: la tendencia a aceptar como normal un ecosistema ya degradado. “Sin las fotografías comparadas... no habríamos comprendido la magnitud del cambio”, señalaron. La causa principal fue clara: la combinación tóxica de la salmonicultura intensiva, la sobreexplotación pesquera y la consecuente eutrofización [4].
El agente patógeno: La salmonicultura como vector de estrés
El diagnóstico científico encajaba con la realidad extractiva. Desde principios de los 2000, las concesiones salmoneras en el fiordo Comau se multiplicaron, pasando de 3 a más de 20 [5]. Estas balsas-jaulas operan como fuentes difusas de estrés crónico: excretan toneladas de desechos orgánicos que, al descomponerse, consumen el oxígeno y liberan nutrientes que fertilizan el agua en exceso.
Este proceso, la eutrofización, conduce a la hipoxia (falta de oxígeno). En 2012, un evento de hipoxia masiva mató vastos bancos de coral en solo una semana [6]. En 2021, una “marea café” asfixió a millones de salmones y generó otra crisis de oxígeno [7]. Los corales, sofocados por el sedimento y la falta de oxígeno, son las primeras víctimas.
La enfermedad crónica: Monitoreos que confirman el colapso continuo
La degradación no es un evento del pasado. Es un proceso presente y reportado. A inicios de 2024, monitoreos del Centro IDEAL y la Fundación Huinay confirmaron que las condiciones de hipoxia y baja biodiversidad persisten cerca de los centros de cultivo [8].
Este deterioro ha sido catalogado como un “desastre ambiental” en curso por una cobertura global reciente. Un reportaje de Mongabay (mayo, 2025) detalla cómo, a pesar del estatus de área protegida, la industria salmonera sigue degradando activamente el fiordo Comau, confirmando que la presión supera la capacidad de carga del ecosistema [9].
¿Restauración? Primero, detener la hemorragia
Ante la magnitud de la pérdida, surge la pregunta: ¿se pueden restaurar estos bosques submarinos? Para los corales de agua fría de la Patagonia, cuyo crecimiento es centenario, los métodos de restauración activa son prácticamente inviables a escala humana [10].
En contextos como el Comau, la única “tecnología” de restauración realista es la remediación pasiva: eliminar las fuentes de estrés. Esto significa exigir el retiro de las concesiones salmoneras que operan en zonas críticas, hacer cumplir la ley y permitir que el ecosistema, liberado de la presión aguda, inicie por sí mismo una lenta recuperación. El primer paso no es plantar corales, sino desconcesionar el territorio.
Defender el hogar, tejer futuros
El fiordo Comau es un espejo. Refleja la contradicción de un país que firma tratados de biodiversidad mientras permite que el extractivismo opere al interior de sus santuarios. La pérdida de los corales de agua fría es la pérdida de un hogar, un trozo de memoria del mar patagónico.
Su defensa no es un tema solo científico. Es una cuestión de ética territorial: decidir si, frente a la evidencia del colapso, priorizamos la vida de un ecosistema único o la rentabilidad de corto plazo de una industria incompatible con la fragilidad de los fiordos.
Detener la hemorragia en Comau es más que conservación. Es un acto de justicia para las especies que lo habitan, para las comunidades costeras y para las generaciones futuras que merecen conocer un bosque submarino, no un desierto acuático.
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🔍 Fuentes
[1] Försterra, G., & Häussermann, V. (2008). Biological and ecological aspects of the solitary coral Desmophyllum dianthus... Rev. Biol. Mar. Oceanogr.
[2] Häussermann, V., & Försterra, G. (2009). *Marine Benthic Fauna of Chilean Patagonia.*
[3] SUBPESCA. (2023). Resolución que aprueba Plan de Manejo del AMCP-MU Fiordo Comau.
[4] Häussermann, V., & Försterra, G. (2013). Gradual changes of benthic biodiversity in Comau Fjord... Spixiana.
[5] Terram. (2021). Informe “Salmonicultura en Áreas Protegidas: El caso del Fiordo Comau”.
[6] La Tercera. (2012). “Misteriosa muerte de corales en la Patagonia chilena”.
[7] Biodiversidad en América Latina. (2021). “Floración algal nociva causa masiva mortalidad de salmones en el Fiordo Comau”.
[8] Radio Cooperativa / El Llanquihue. (Febrero, 2024). “Estudio confirma deterioro ambiental en fiordo Comau...”
[9] Mongabay. (Mayo, 2025). “Chile: Industria salmonera sigue degradando el fiordo Comau, un desastre ambiental en cámara lenta”. https://es.mongabay.com/2025/05/chile-industria-salmonera-degradando-fiordo-comau-desastre-ambiental/
[10] Boström-Einarsson, L., et al. (2020). Coral restoration – A systematic review... PLOS ONE.
