Conmoción por mortandad de ballenas costa de Puerto Madryn, en el Atlántico Sur de Argentina

10/19/2026

Puerto Madryn enfrenta una crisis ambiental por la aparición de ballenas muertas en sus costas. Mientras las crías mueren por una bacteria (Erysipelothrix rhusiopathiae), los adultos podrían haber sido afectados por marea roja. Organizaciones ambientales exigen transparencia y más recursos para investigar, mientras vecinos convocan a manifestarse.

Siete ballenas en una semana: la crisis que golpea a Puerto Madryn

La costa de Puerto Madryn y la Península Valdés atraviesan una situación crítica con la aparición de múltiples ballenas francas australes sin vida en la última semana. Según consignó Diario Río Negro, se hallaron siete ejemplares muertos en menos de siete días, una cifra que se suma a una temporada con una mortandad de crías muy superior a los promedios históricos.

El Diario El Chubut reportó que solo entre el viernes y el sábado reciente aparecieron al menos seis ballenas más en el frente costero, incluyendo ballenatos en Playa Paraná y ejemplares adultos en la zona céntrica .

Dos fenómenos distintos bajo investigación

Los científicos advierten que no se trata de una única causa. Mariano Coscarella, investigador del CONICET en el CESIMAR-CENPAT, explicó a Clarín que "en esta temporada, sobre todo en las últimas semanas, hemos tenido dos fenómenos que son distintos".

Por un lado, las crías (ballenatos) han muerto por una infección bacteriana: Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada a la erisipela, que provoca septicemia y falla multiorgánica.

El especialista Víctor Fratto señaló que "en el caso de los ballenatos, los estudios realizados hasta ahora indican que las muertes fueron causadas por la bacteria" . Sin embargo, para los adultos y juveniles, la hipótesis principal apunta a una intoxicación por biotoxinas asociadas a la marea roja, ya que presentaban buen estado nutricional y no mostraban las lesiones cutáneas típicas de la erisipela .

La voz de la ciencia y la cautela oficial

Consultado sobre la posible responsabilidad humana, Coscarella fue cauto: "No encontramos evidencia de que exista alguna acción humana inmediata que haya disparado esto. Esto no significa que, por ejemplo, no haya alguna acción humana que esté provocando esto".

El investigador también mencionó que las intensas lluvias recientes podrían haber arrastrado nutrientes que dispararon el crecimiento de algas nocivas. Desde el Gobierno de Chubut, se implementaron controles sanitarios y se pidió a la población no acercarse a los animales varados, mientras las muestras son analizadas por el INIDEP y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

La ciudadanía exige respuestas

La preocupación social es creciente. Según Diario Río Negro, vecinos de Madryn convocaron a una manifestación pacífica bajo la consigna "Madryn pregunta" para exigir información oficial respaldada por informes y datos sobre la situación sanitaria del agua y las ballenas.

La convocatoria incluye un abrazo simbólico al mar desde kayaks y tablas en el Monumento a la Cola de Ballena . Desde la organización ambiental Sin Azul No Hay Verde, su coordinador Juan Coustet fue enfático: "Mientras la ciencia investiga, el Estado tiene la responsabilidad de monitorear, controlar, informar y garantizar que esos procesos se desarrollen con los recursos necesarios" . Y agregó: "Lo que está mal es que falten recursos para investigar, que falten controles en nuestras áreas protegidas y que la información pública sobre lo que sucede en ellas no esté disponible" .

El fantasma de una temporada histórica

La magnitud del fenómeno preocupa a los expertos. Clarín consignó que la mortandad de crías podría superar el registro histórico de 2012, cuando se documentaron 113 ballenatos muertos . Las estimaciones preliminares de organizaciones ambientales, citadas por ADNSUR, sugieren que alrededor de 350 crías habrían perdido la vida en la temporada, lo que representaría entre el 70% y el 80% de los nacimientos del año.

Greenpeace Argentina también se pronunció, advirtiendo que, más allá de las causas naturales, las ballenas enfrentan presiones humanas como la exploración sísmica y el tráfico marítimo, y sentenciando: "El Mar Argentino no puede ser una zona de sacrificio".

Ver también publicación de Defendamos Patagonia